
Hace 5 días fui víctima de un intento de asalto a 1 cuadra de mi casa, en el distrito de San Miguel. Un asalto típico en nuestros días en el que se usa un arma de fuego y en el que sus principales presas somos los jóvenes o adolescentes, en especial mujeres.
Eran alrededor de las 18:30 y me encontraba en dirección a la casa de mi compañero para ir a un ensayo de teatro, toqué el timbre de su casa y nunca salió. Al ver la evidencia de su ausencia me fui y tomé un bus rumbo al ensayo, a los segundos recibí una llamada, era él diciendome que el ensayo se había cancelado. Me bajé del bus y me fui caminando hasta mi casa. En el camino llamé a mi mejor amigo para ver películas, pero no estaba. Llame a otro amigo para ver como andaba de su estado anímico y para terminar con las últimas cuadras antes de llegar a mi casa me puse a escuchar música desde mi celular y a mandarle un mensaje de texto a una amiga. Yo caminaba normal, tranquilo, dispuesto a llegar a mi casa y ver una película, cuando de repente la tranquilidad y aquel deseo se vieron interrumpidos intempestivamente cuando un sujeto me cogió desde la espalda por el cogote, mientras que otro me apuntaba con un arma en la cara y me amedrentaba con lisuras. Mi primera reacción antes de que el segundo tipo se pusiera en frente mío fue la sensación de que un amigo me estaba jugando una broma, cuando el segundo tipo se puso en mi delante la sensación cambio. Confieso que algún día pasó por mi cabeza el 'qué hacer' en una situación como esa, ya que he oido testimonios de cuatro amigas a las que ya les ha ocurrido esto en circunstancias diferentes pero de la misma manera con uno o dos tipos armados. Particularmente siento un odio peculiar por los ladrones, deber ser por experiencias pasadas y por genes, ya que mi papá y mi hermano también lo sienten, no sé si de la misma manera y un tanto impulsiva como la mía. Es una sensación indescriptible y que por ningún otro motivo siento, a menos que vea un acto de injusticia muy evidente lleno de cinismo e indiferencia. Siguiendo con el relato, con un tipo apretandome el cuello, y el otro apuntandome con un arma en el rostro, lo primero que atiné fue a levantarle el arma en dirección al cielo, muchos de mis amigos al relatarles esta parte me califican de loco o de valiente, la verdad es que lo hice para sentir si es que el arma era de metal o era de plástico, descubrí que era de metal, pero sentí que no pesaba. Por otro lado intentaba safarme del que tenía por la espalda. En ningún momento solté mi celular que lo tenía en mi mano izquierda. Al percibir que mi acto de safarme fracasó, lo segundo que vino a mi cabeza fue gritar para que ellos se aturdan o alguién me escuche y al menos pueda hacer algo mínimo a mi favor. El resultado fue la primera hipótesis, los ladrones se espantaron por mis gritos de ayuda y empezaron a correr, en ese momento me vino esa ira incontrolable de las que les conté líneas arriba y desaté toda mi cólera gritandoles una serie de lisuras, provocaciones e insultos. Después de esta catarsis y de la satisfacción de aún tener mi celular, voltié con dirección a mi casa y vi un tumulto de personas que me observaban y se acercaban a mí para saber como estaba. Lo increíble fue que mis gritos se escucharon una cuadra a la redonda, lo cual me dejó una ronquera de dos días, llegué a mi casa, mi hermano vió que mi mano estaba sangrando (por el forcejeo) salimos en busca de los maliantes, pero justo pasaba un vehículo de serenazgo, subimos en él, paseamos por algunas calles para ver si es que los divisabamos pero fallamos. Minutos despúes llegamos a la comisaría de San Miguel, reporté el hecho y me fuí a mi casa.
He leído y visto en las noticias sobre jóvenes que han sido asesinados por intento de robo por grupos de pandilleros en los conos. Me pudieron haber matado, y en verdad mi confianza y mi odio me nublaron, he hice lo que hice por ese motivo y fue por eso que no dí mi brazo a torcer. No digo que este bien. Me autocensuró y creo que es mejor seder en estos casos tan extremos, aunque me doy razones negativas y positivas y digo:
1. No me podrían haber matado porque arruinarían sus vidas e irian a la cárcel, tarde o temprano los atraparían.
2. La gente escucharía el disparo y haría algo, punto en contra para ellos.
3. No creo que me maten por un celular. No es un IPhone.
Sin embargo en el Callao, un distrito muy cercano al mío, hay malhechores que matan por robo y mucho de ellos aún no son atrapados. Hay tipos que no tienen escrúpulos, ni sangre en la cara y matan gente como moscas, así sea por un celular. Muchos de los casos de estos asesinatos no son por el hecho de lo material, sino por ese resentimiento o esos traumas psicológicos que tiene ese delincuente por no obtener lo que quiere, o en todo caso de obtener lo que quiere a toda costa, sin límites ni prejuicios.
Consideró que mi distrito es seguro, y la zona en la que vivo de San Miguel también lo es, a pesar de la situación que viví; sin embargo toda zona de nuestra capital esta propensa a estos actos delincuenciales. Mi consejo es que siempre esten atentos y alertas en las calles, no se confien sea la hora que sea, sea el lugar que sea. Como dice mi papá 'los choros están a la orden del día' y bueno un mayor enfásis por parte de los distritos en la seguridad ciudadana no caería mal. Y por último, no es recomendable que reaccionen como yo lo hice. Saludos y que tengan un buen día.
Eran alrededor de las 18:30 y me encontraba en dirección a la casa de mi compañero para ir a un ensayo de teatro, toqué el timbre de su casa y nunca salió. Al ver la evidencia de su ausencia me fui y tomé un bus rumbo al ensayo, a los segundos recibí una llamada, era él diciendome que el ensayo se había cancelado. Me bajé del bus y me fui caminando hasta mi casa. En el camino llamé a mi mejor amigo para ver películas, pero no estaba. Llame a otro amigo para ver como andaba de su estado anímico y para terminar con las últimas cuadras antes de llegar a mi casa me puse a escuchar música desde mi celular y a mandarle un mensaje de texto a una amiga. Yo caminaba normal, tranquilo, dispuesto a llegar a mi casa y ver una película, cuando de repente la tranquilidad y aquel deseo se vieron interrumpidos intempestivamente cuando un sujeto me cogió desde la espalda por el cogote, mientras que otro me apuntaba con un arma en la cara y me amedrentaba con lisuras. Mi primera reacción antes de que el segundo tipo se pusiera en frente mío fue la sensación de que un amigo me estaba jugando una broma, cuando el segundo tipo se puso en mi delante la sensación cambio. Confieso que algún día pasó por mi cabeza el 'qué hacer' en una situación como esa, ya que he oido testimonios de cuatro amigas a las que ya les ha ocurrido esto en circunstancias diferentes pero de la misma manera con uno o dos tipos armados. Particularmente siento un odio peculiar por los ladrones, deber ser por experiencias pasadas y por genes, ya que mi papá y mi hermano también lo sienten, no sé si de la misma manera y un tanto impulsiva como la mía. Es una sensación indescriptible y que por ningún otro motivo siento, a menos que vea un acto de injusticia muy evidente lleno de cinismo e indiferencia. Siguiendo con el relato, con un tipo apretandome el cuello, y el otro apuntandome con un arma en el rostro, lo primero que atiné fue a levantarle el arma en dirección al cielo, muchos de mis amigos al relatarles esta parte me califican de loco o de valiente, la verdad es que lo hice para sentir si es que el arma era de metal o era de plástico, descubrí que era de metal, pero sentí que no pesaba. Por otro lado intentaba safarme del que tenía por la espalda. En ningún momento solté mi celular que lo tenía en mi mano izquierda. Al percibir que mi acto de safarme fracasó, lo segundo que vino a mi cabeza fue gritar para que ellos se aturdan o alguién me escuche y al menos pueda hacer algo mínimo a mi favor. El resultado fue la primera hipótesis, los ladrones se espantaron por mis gritos de ayuda y empezaron a correr, en ese momento me vino esa ira incontrolable de las que les conté líneas arriba y desaté toda mi cólera gritandoles una serie de lisuras, provocaciones e insultos. Después de esta catarsis y de la satisfacción de aún tener mi celular, voltié con dirección a mi casa y vi un tumulto de personas que me observaban y se acercaban a mí para saber como estaba. Lo increíble fue que mis gritos se escucharon una cuadra a la redonda, lo cual me dejó una ronquera de dos días, llegué a mi casa, mi hermano vió que mi mano estaba sangrando (por el forcejeo) salimos en busca de los maliantes, pero justo pasaba un vehículo de serenazgo, subimos en él, paseamos por algunas calles para ver si es que los divisabamos pero fallamos. Minutos despúes llegamos a la comisaría de San Miguel, reporté el hecho y me fuí a mi casa.
He leído y visto en las noticias sobre jóvenes que han sido asesinados por intento de robo por grupos de pandilleros en los conos. Me pudieron haber matado, y en verdad mi confianza y mi odio me nublaron, he hice lo que hice por ese motivo y fue por eso que no dí mi brazo a torcer. No digo que este bien. Me autocensuró y creo que es mejor seder en estos casos tan extremos, aunque me doy razones negativas y positivas y digo:
1. No me podrían haber matado porque arruinarían sus vidas e irian a la cárcel, tarde o temprano los atraparían.
2. La gente escucharía el disparo y haría algo, punto en contra para ellos.
3. No creo que me maten por un celular. No es un IPhone.
Sin embargo en el Callao, un distrito muy cercano al mío, hay malhechores que matan por robo y mucho de ellos aún no son atrapados. Hay tipos que no tienen escrúpulos, ni sangre en la cara y matan gente como moscas, así sea por un celular. Muchos de los casos de estos asesinatos no son por el hecho de lo material, sino por ese resentimiento o esos traumas psicológicos que tiene ese delincuente por no obtener lo que quiere, o en todo caso de obtener lo que quiere a toda costa, sin límites ni prejuicios.
Consideró que mi distrito es seguro, y la zona en la que vivo de San Miguel también lo es, a pesar de la situación que viví; sin embargo toda zona de nuestra capital esta propensa a estos actos delincuenciales. Mi consejo es que siempre esten atentos y alertas en las calles, no se confien sea la hora que sea, sea el lugar que sea. Como dice mi papá 'los choros están a la orden del día' y bueno un mayor enfásis por parte de los distritos en la seguridad ciudadana no caería mal. Y por último, no es recomendable que reaccionen como yo lo hice. Saludos y que tengan un buen día.