Esta noche no tiene estrellas. Aquí el sol es la gran estrella, hace que todo parezca un paraíso. El mar murmura. Se hace sentir. El viento sopla fuerte, te despeina fácilmente. Las palmeras te saludan. Las lagartijas, tan geniales ellas. Observadoras y astutas. Rápidas. Los mosquitos. Molestosos y convenidos.
28/12/15
Esta noche si hay estrellas pero las nubes no las dejan lucirse y la luna está opacada. Esta triste. Y es que ella esperaba que la miren hoy, que le reciten poesía apasionada y broncear a los seres nocturnos pero no, hoy no. Hoy solo veremos su luz a medias, mientras los mosquitos hacen un banquete con nuestra sangre y las nubes se burlan hirientes dándonos las espaldas y siendo las únicas que ven a la luna. Nubes estúpidas que solo son amadas de día si componen bien a lado de su dios Sol, o si cargadas de lágrimas nos empapan de alegría. Pero hoy las aborrezco. No hay sueño, no hay silencio. Hay fiesta y no estoy invitado. Hay música pero no quiero bailar, no tengo con quien. No hace frío, no hace calor. Tampoco sopla el viento fuerte. No hay viento. Las palmeras están quietas esta noche. No saludan. Son arrogantes. Solo hay un par que me sostienen en una hamaca pero es su trabajo, no lo disfrutan. No nacieron para esto. Tienen cocos y se creen por eso. Parecen que no les dieron su lugar nunca. Yo les agradezco pero me ignoran. Igual solo me balanceo mientras las veo. Pero mira no me había dado cuenta, hay un pequeño arbolito a mi costado. Es pequeñito, seguro que me llega al pecho y me mira para conversar. Su tronco es delgado y se le ve tan frágil. No tiene cocos. No conoce la arrogancia. Es un inocente. Y lo conozco hoy 28 de diciembre, en su día. Le digo que va a ser más grande que todas estas palmeras viejas y ridículas, que él nunca sostendrá una hamaca. El ha nacido para algo grande. Me dice que gracias pero mira a su costado un tronco sin copa que sostiene una hamaca y se acongoja. Yo miro a sus pies y le señaló la vegetación que tiene y me sonríe. Me despido ya porque estas palmeras se han puesto envidiosas y me están mareando en esta hamaca. Sonríe pequeño arbolito. No serás palmera.
29/12/15
Esta noche hay muchas estrellas pero sobre todo hoy la luna si salió y está muy guapa, es más, es tan sensual que esta noche no se deja ver completamente, solo 3/4, lo demás lo deja a tu imaginación. Yo estoy ebrio, embriagado de amor pero hoy no quiero bailar con ella porque le dije que me moría por bailar con ella, por estar a su lado y solo sonrió, no me dijo "yo también", lo que esperaba, por eso siempre es bueno no esperar NADA de NADIE. La música suena, la hamaca se mueve pero yo no. No tengo ganas. Es más, mejor estoy de este lado en el que no puedo ver a la luna, es mejor no verla, quizá la vea bailando con alguien y no me agrade. Quizá la vea coqueteando y me rompa. Quizá la vea mirando a otro lado y me decepcione. O quizá la busque y la sorprenda buscándome. O quizá la mire y la sorprenda mirándome. O quizá, nada, no sabe que existo o sí pero ya me olvidó. Pero sabes que Luna, no me muero por ti. Tú eres de la noche, yo no. Yo soy del día, yo analizo, respiro y sonrío. No te voy a pedir que pienses en mí y me quieras como yo lo hago. Y sabes, quizá sí tenemos algo en común, brillamos, cada uno con lo propio. Entonces Luna de una vez te digo por más que viajemos y demos la vuelta al mundo de la mano, si tú juegas conmigo antes de que termine la tarde yo dormiré para nunca más verte. Y te aborreceré el resto de mis días. Nada en esta vida tiene garantía. Lo más peligroso de la vida es vivirla pero de eso se trata. Dios, no permitas que pase un día más disfrutando del bronceado de Luna si es que el desenlace no es bueno. Un mar de pensamientos por la falta de condescendencia. No te puedo obligar. Lo que no nace, no se hace. Las estrellas son más sinceras que tú. Adiós.
Un Charquito de Estrellas - Alejandro Sanz
Naufragué en un charquito de estrellas.
Yo sólo quería navegar, poner mis ganas por velas.
Y, el mar llené llorando por ella.
Un sueño anclado en la Luna.
No pude ver orilla ninguna y, normal que naufragase a tu vera.
Entre la espuma que acaricia y atropella;
como un verso del poema que escribí, se van borrando tus huellas.
Mi ilusión es la cometa que se eleva y que se estrella
contra mí, contra mí, contra mí.
¿Y dónde están los mares de verdad, gélidos?
Y aquella brisa que apagaba poco a poco el sol, ¿dónde quedó?
Las noches mágicas, ¿te acuerdas?
de charquitos y de estrellas.
Esta noche iba a brillar la Luna,
pero la tormenta la asustó.
Mañana, cuando salga el Sol,
se reirá de ella, pero de nosotros no.
Esta noche hay miles de estrellas
y una mágica y radiante Luna llena.
Y aquel charquito de estrellas
resultó ser un desierto: sólo un espejismo de arena y de sal,
de risas hoy verdaderas.
Suelta velas y verás mi cometa
que se eleva y que se va, que se va, que se va.
¿Y dónde están los sueños de verdad, cálidos?
Y las tormentas de caricias,
donde el huracán, amándonos.
La noche es grande y es eterna.
Ya no hay charcos; sólo estrellas.
Esta noche brillará la Luna,
porque la tormenta es nuestra amor, amor, amor.
Mañana, cuando salga, el Sol llorará de envidia
por ella y por lo que pasó.
Esta noche hay miles de estrellas
y una mágica y radiante Luna.
Mañana, cuando salga, el Sol llorará de envidia por ella y por lo que pasó.
Esta noche hay miles de estrellas
y una mágica y radiante Luna llena.
¿Dónde están los mares de verdad?
¿Y las tormentas de caricias, donde el huracán?
